Análisis BATTLEFIELD 2
Cuando Battlefield 1942 salió al mercado hace ya bastante tiempo quien tuvo la dicha de probarlo supo instantáneamente que la formula del juego online estaba puliéndose cada vez más, y supo también que no pasaría mucho tiempo antes de que una segunda parte estuviera en las tiendas. Dicha secuela se ha hecho esperar más de lo que a priori pensábamos, pero finalmente la tenemos dentro del lector de nuestro ordenador personal, con la conexión de banda ancha a punto y los nervios tensados, dispuestos a disfrutar nuevamente con los frenéticos combates que original proporcionaba en todos los terrenos posibles, con vehículos de tierra, mar y aire, con multitud de unidades en pantalla y con una sensación fantástica de estar inmersos en una guerra total.
Si puesto a poner las cosas al día, lo primero que se ha hecho es cambiar los antiguos escenarios del conflicto mundial que asoló medio mundo a mediados del siglo XX, optando en esta ocasión por un conflicto moderno, donde las tropas chinas, americanas y las pertenecientes a una especie de coalición árabe, nos proporcionaran motivos sobrados para terminar con cuanto se mueva en nuestras pantallas.
Curiosamente, el mejor mod del primer juego se trataba de Desert Combat, y a la hora de programar la segunda entrega DICE compró los derechos del mod y sobre esta base se pusieron a programar el nuevo juego, con semejanzas evidentes, incluso a nivel visual y artístico, sobre todo si nos fijamos en las tropas americanas y árabes. Se pulieron los evidentes defectos de Desert Combat, sobre todo en el tema de las exageradas diferencias entre potencial de vehículos, con el helicóptero Comanche a la cabeza, con el que podías asolar medio escenario y liquidar la mayor parte de tus enemigos sin despeinarte. En general se ha equilibrado el mod, se han añadido vehículos, tropas, el ejercito chino, un motor nuevo y muy potente para la ocasión, capaz de proporcionar luces, modelados, texturas y efectos de ultima generación, y cantidad de mapas, pero aun así la sensación de que es una puesta al dia no evita la sensación de dejavú será algo que asaltará a los que pasaron sus buenas horas jugando al mencionado mod.

Pero tampoco seria justo decir que el nuevo Battlefield es una puesta al día de un simple mod, dado que el juego va muchísimo más allá, no solo en los aspectos puramente técnicos, y aunque la base primitiva sea Desert Combat, enseguida se aprecian las nuevas características de este Battlefield 2. Las más importantes tienen que ver con un nuevo toque estratégico, no muy acentuado, pero que dota de mayor realismo a la saga. La necesidad de contar con las nuevas figuras de los médicos y los ingenieros para mantener a tu tropa en estado operativo, la eliminación de las estaciones de recarga y curación, la diferenciación de las distintas clases de soldados (infantería, artillería, antitanque, etc) con funciones distintas dentro del campo de batalla.
Pero, tranquilos, porque la carga estratégica del juego finalmente es menor de lo que pensábamos y el juego es evidentemente arcade, no alejándose en este sentido de la primera entrega, y convirtiendo los elementos estratégicos y tácticos en meras pinceladas que no influyen esencialmente en la jugabilidad del titulo de Dice.
En cualquier caso la mayor baza del juego se centraba en una amplia comunidad de jugadores online que demandaban el mismo tipo de jugabilidad de la primera parte, comunidad que además era muy activa en la creación de mods y que esperaban que aquellos aspectos mas desfavorecidos de la primera entrega fueran debidamente subsanados, y que en esencia conservara las señas de identidad que hizo de Battlefield 1942 un juego tan admirado. ¿Finalmente EA ha conseguido la puesta al dia que la saga demandaba? Veámoslo.

Gráficos
Como en todos los juegos de Pc, especialmente en los de última generación, hablar de gráficos es harto complicado, ya que en la mayoría de los casos la calidad de los mismos dependen más del rendimiento de nuestros equipos que del juego en sí, y el rendimiento de los propios equipos igualmente depende de otros muchos factores. En el caso que nos ocupa para jugarlo al máximo de detalles los requerimientos del equipo son realmente elevados. Igualmente hay que añadir que el juego corre perfectamente en un ordenador potente con los niveles altos de detalles y a altas resoluciones, pero que para activar los filtros y las sombras necesitamos todavía más ordenador, dado que curiosamente a la menor activación de sombras o filtros el rendimiento cae en proporciones escandalosas.
No es normal que el escalado en el nivel de los detalles y la subida de las resoluciones apenas afecten al funcionamiento, pero que éste se vea drásticamente mermado cuando activamos ciertas sombras o filtros, y que a la menor activación en el correspondiente menú empiecen a aparecer los problemas de rendimiento, las caídas de framerate, problemas en la gestión en tiempo real de las sombras y, sobre todo, porque esos problemas afectan a la jugabilidad, especialmente cuando controlamos vehículos aéreos.
En cualquier caso, y aun sin contar con un equipo potente, lo cierto es que el salto desde el Battlefield original es impresionante. Los paisajes son muy realistas, con muchísimos detalles, con gran cantidad de elementos en pantalla, muchos de ellos móviles, con texturas en alta resolución y gran calidad de las mismas. El tratamiento del agua, que era algo pobre en la anterior entrega, es de las cosas que más ha evolucionado en esta. Igualmente el juego cuenta con una amplia puesta al día en cuanto a efectos especiales se refiere, con detalles tan conseguidos como el del desenfoque que se produce cuando estalla una bomba cerca de nosotros, efecto que además será acompañado por la sordera temporal y el pitido en nuestros oídos.

Sobre las animaciones, estas no destacan sobre las antiguas, que de por si gozaban ya de bastante calidad, manteniendo el tono. Donde se han ganado los personajes es la poligonización de los mismos, así como la de los entornos. Aunque alejados de las grandes obras de los últimos años, los enemigos y compañero gozan de un buen nivel de modelado y los escenarios son amplios, abiertos, llenos de cosas que suceden simultáneamente en pantalla, y el motor grafico los gestiona sin asomo de niebla ni popping, con una distancia de dibujado enorme que ayuda a la comprensión táctica de lo que está sucediendo en cada momento y con todos los elementos dibujados permanentemente.
Entre los principales defectos a nivel grafico, podríamos hablar de que todos los soldados son prácticamente iguales, con escasos tipos de indumentarias en cada ejercito y con una nula variedad morfológica en ellos. Y sobre los escenarios el principal defecto a reflejar es la escasa interacción con los elementos que lo conforman. Nada de lo que veamos en nuestro monitor puede destruirse. El motor de físicas, que además tampoco se comporta de manera muy fiable, se resiente de ello y las explosiones quedan algo descafeinadas por la falta de elementos del escenario que deberían salir volando por los aires. Los efectos de partículas, ciertamente espectacular, ayuda mucho más a la representación de la guerra que el motor físico propiamente dicho.
Tal vez estos defectos sean el precio a pagar por centrar el juego en el multijugador online y por tener que bregar con miles de elementos en pantalla y con la libertad derivada de mapas grandes y abiertos, que lucen especialmente bien cuando nos desplazamos en los helicópteros, para los que los tamaños de los mapas son muy adecuados. Igualmente son adecuados para las partidas online, con un sistema de escalado del mapa en tamaño dependiendo del numero de usuarios, así tenemos la posibilidad de jugar partidas con 16, 32 y 64 jugadores, y el tamaño del mapa cambiará en función de ello.
Sonido
En este apartado nos encontramos con una de cal y otra de arena. La de arena es el apartado musical, muy sencillo, sin grandes alardes, con melodías no especialmente pegadizas. Si el anterior juego no destacaba por las composiciones musicales perdidas entre sus surcos, mucho menos todavía con éste. Unas melodías para salir del paso, que además son algo machaconas y repetitivas. En cualquier caso en el fragor de la batalla no se echa de menos la música, quedando esta para la navegación entre los menús.
En cuanto a los fx, la cosa pinta bien distinta. El sonido de las armas es preciso, brutal, contundente. Las explosiones, el ruido ensordecedor de los motores, los gritos, todo está calculado para que el impacto sea lo más fuerte posible en los oídos del jugador. El hecho de que sea un titulo enfocado inminentemente al multijugador online, y en su defecto con boots, hace que no haya scripts ni visuales ni sonoros, por lo que la sorpresa de los enemigos y los batallones entrando por cualquier parte del escenario, con el brutal sonido que le acompaña, está a la orden del día. Parece ser que la mano de EA se nota en muchos juegos, incluso en juegos no desarrollados por sus estudios internos, de manera muy muy positiva, con certificación THX en la mayoría de los casos. Un apartado sonoro muy cuidado.
Con respecto a las voces, podemos decir lo mismo, bien modeladas y creíbles, dramáticas en algunas ocasiones y, eso si, en perfecto inglés. Para un juego de estas características, en las que no hay ningún modo historia, el doblaje es secundario, e incluso desaconsejable. EA vuelve a acertar, dejando el sonido original. Ya quedarán los doblajes para otro tipo de juegos.
Jugabilidad
Como en los otros apartados, nos volvemos a encontrar con cosas buenas y cosas bastante menos buenas. En primer lugar, advertir que los amantes de los juegos con modos historia y campañas individuales deben huir de este juego, dado que el mismo esta inminentemente orientado al juego online y no cuenta con historia de ningún tipo y en modo individual la única manera de jugar es hacerlo en los mapas multijugador frente a los boots, los cuales además adolecen de una IA adecuada para este tipo de juegos. Es cierto que hay en el mercado otros juegos orientados al multijugador y a los combates en arena frente a otros jugadores, pero la IA artificial que el juego proporciona cuando nos enfrentamos a los boots es infinitamente superior a la de este juego.

El problema de la IA de estos enemigos no es que se comporte como, por ejemplo, en el Medal of honor Rising Sun, juego en el que parecen literalmente entupidos, ni que ataquen frontalmente una y otra vez como en Killzone. El problema en este Battlefield 2 es que la IA se basa en rutinas bastante elementales, por lo que las primeras veces te sorprenderán las respuestas de determinados enemigos, pero al cabo de jugar varias veces aprenderás de memoria estas rutinas y obrarás en consecuencia, contrarrestándolas.
En cualquier caso el leitmotiv de esta saga, el plato fuerte, se encuentra en la red, en los miles de usuarios dispuestos a batirse en cobre contra ti y a hacerte sudar sangre para abatirlos. Está demostrado que no hay mejor IA que la del resto de los humanos jugando directamente contra ti a través de internet, y que el mayor reto es vencer en estas contiendas. Y ahí radica la fuerza de este tipo de juegos, por eso juegos como Counter Strike se convirtieron en leyenda, y por eso ha habido mods de usuarios que han proporcionado más horas de salvaje adicción y desenfreno que muchos de los juegos más elaborados del mercado.
Sobre las novedades que esta segunda parte aporta al juego online, destacar la posibilidad de dividir tus fuerzas en batallones o la de contar con un puesto de observación que te proporciona cierta ventaja estratégica, pasando por la posibilidad de que te “revivan” en el propio campo de batalla, al estilo de lo visto recientemente en el Republic Commando.
Como ya dijimos anteriormente los mapas son grandes (aunque tampoco demasiado) y se ven aumentados o reducidos dependiendo de la variedad en la que juguemos, teniendo las tres mencionadas de 16,32 y 64 jugadores. Sin embargo hemos observado que las partidas con mas de 32 usuarios son demasiado caóticas, y además los problemas de rendimiento de la maquina y los lags que se padecen hacen que no sea recomendable pasar de la cantidad de usuarios señalada. Recientemente EA ha lanzado un parche para evitar estos lags y las caidas de memoria en el sistema que en ocasiones se producían. Incomprensiblemente el parche no ha debido ser probado por los responsables del juego, y ya ha sido retirado de la circulación, dado que lejos de solucionar los problemas de memoria del sistema los agravaba. A fecha de publicación de este análisis, el juego cuenta nuevamente con otro parche que finalmente parece solventar los problemas.
En cuanto a los modos de juego online, casi todo se reduce al típico conquista la zona o defiéndela, si pierdes el control de estas zonas vas perdiendo puntos y si ganas el control vas ganando puntos. Bien gana quien deje a cero al rival o, si es por tiempo, quien tenga mas puntos una vez el reloj llegue a cero. No es demasiado, ni demasiado original, pero como en el juego anterior la formula funciona bien, al menos durante algún tiempo. Luego hay que confiar en el elemento humano para que las distintas tácticas y modos de juego de los usuarios con los que nos enfrentamos nos pongan las cosas difíciles y nos planteen retos que, el juego por si, no plantea. Digamos que todo se basa en proporcionar el marco adecuado para que esos retos sean planteados por los propios jugadores.
Existen otras variantes menores y otros aditivos que sirven para redondear un poco más la jugabilidad online del titulo, como la necesidad de elevar nuestro rango mediante estadísticas y optar de esta manera a ser el comandante en jefe de nuestras tropas y tener a nuestro cargo a otros usuarios que acaten nuestras decisiones. Igualmente podemos crear batallones menores para incursiones en campo enemigo o para escaramuzas en busca de ventajas territoriales y conquistas de banderas.
Pero por experiencia sabemos que los usuarios online son (o somos) bastante insolidarios cuando se trata de que alguien aplique tácticas a las que tenemos que servir y a las que tenemos que amoldarnos, especialmente en partidas multitudinarias, por lo que es mucho mas fácil observar a montones de jugadores que juegan a su juego con mas relación con los del bando contrario, a los que tiene que eliminar, que con los de su propio bando, con los que en principio debería colaborar. En este sentido Dice ha conseguido que los componentes tácticos no sean imprescindibles y que cada usuario pueda ir a lo suyo sin preocuparse de su bando y sí de su propio pellejo. El tema de poder “revivir” acrecienta esta forma de jugar insolidaria. Si nos gustan las partidas mas tácticas y organizadas debemos acudir a otros juegos, o bien acceder a partidas de cuatro o seis jugadores, donde todo es mas fácil de organizar y donde los usuarios están mas dispuestos a colaborar por el bien de una empresa común.

Concluyendo diremos que hay detalles en este juego que se prestan a esta colaboración, como los vehículos con varios ocupantes, la posibilidad de crear patrullas o de comandar las tropas, pero hay otros detalles que se alejan de la estrategia y se decantan claramente por el juego de acción pura y dura. Y lo peor de este es que en ocasiones no cumple ni con un tipo de jugadores ni con los otros, quedándose en una tierra de nadie, en la que después de unas semanas jugando sentimos que el juego empieza a agotarse en si mismo, y que solo las partidas mas tácticas con un menor numero de jugadores puede mantener la emoción y la diversión durante meses. Sea como sea, se trata de un título a tener en cuenta si nos gusta jugar online y si los arcades bélicos son nuestra pasión.