Introducción:
El Obscure nos enfrenta directamente al miedo, ¿quién no ha sentido escalofríos alguna vez, pensando en lo que puede esconderse en la oscuridad?

Se trata de un survival horror en toda regla, siguiendo la tradición de juegos como Silent Hill y recordándonos a éste en muchos aspectos, como el uso continuado de la linterna o el diseño de las criaturas (grotescas a más no poder)
Por supuesto, viene aderezado con grandes dosis de gore,por lo que se trata un título exclusivamente para adultos.
El Juego:
Comenzamos nuestra aventura en la cancha de baloncesto de un instituto en USA. Kenny se queda practicando, mientras sus amigos se marchan a casa, de repente su móvil suena desde el vestuario. Mientras habla con su novia, por teléfono, alguien le roba la mochila y Kenny va tras él hasta llegar a un misterioso sótano bajo el instituto, donde descubre que habitan unas criaturas deformes y horripilantes que sienten pánico a la luz.

A partir de este momento, manejaremos a diferentes personajes (5 en total) incluyendo a la novia y la hermana de Kenny, que permanecen en el instituto una vez terminan las clases, para buscar a éste.
Planteamiento y desarrollo:
El guión es muy interesante aunque un poco predecible. Se nos va desvelando en pequeñas dosis hasta los momentos finales en que alcanza su apogeo.
Aunque se trata de un survival horror bastante típico, no está exento de originalidad, de hecho reúne algunas características muy interesantes e innovadoras, siendo quizás la más destacable, que la mayor parte del juego puedes elegir entre afrontarlo en solitario o acompañado de un segundo jugador, que podrá tomar el control de alguno de los protagonistas. En caso de jugar solo, será la inteligencia artificial del juego la que maneje al segundo compañero.

La linterna juega un papel destacado, sobre todo desde que se hace de noche, pues las criaturas a las que nos enfrentamos son sensibles a la luz, así que debemos combatirlas simultáneamente con las armas de fuego y la linterna, que por otra parte ayuda a despejar las extrañas nubes de oscuridad que rodean a los enemigos.
Otro punto interesante es que los 5 protagonistas principales tienen diferentes habilidades, por ejemplo, Josh descubre fácilmente las pistas y objetos, Shanon se recupera más vida de lo habitual o Ashley domina la defensa personal. Lo mejor de todo es que ninguno es imprescindible (como la vida misma) para avanzar en el juego, si uno muere, le quitamos las armas y "pa´lante".

La sensibilidad a la luz de las criaturas hace que encender las luces de las habitaciones o romper los cristales (cuando es de día) sirva para eliminarlos, y sea una de las mejores opciones que tenemos, pues no son nada fáciles de derrotar en su mayoría.
Gráficos:
Son excepcionales, tal vez lo menos destacable sean los protagonistas (aunque no están mal) pues tienen el aspecto de los típicos estudiantes americanos que hemos visto en demasiadas películas.
Los monstruos están genialmente diseñados, llenos de pústulas y heridas abiertas, algunas de ellas rezumando fluidos o gusanos, y todos rodeados de una inquietante oscuridad. Los hay de todos los tamaños, desde bichejos resbaladizos baboseando por los suelos, hasta masas de carne retorcidas que apenas pueden moverse, pasando por algunos más corrientes de aspecto humanoide.

Los escenarios están especialmente bien recreados, son muy creíbles y funcionales, permitiéndonos el desplazamiento de unos a otros con relativa facilidad. Éstos no solo destacan por su diseño, sino también por las texturas. Son altamente interactivos, pudiendo romper los cristales o apartar objetos móviles como sillas o carritos de comedor.
Cuando se acercan criaturas, recorren las paredes y el suelo unas texturas móviles que acentúan aún más las sensaciones claustrofóbicas que ya de por sí transmite el juego.

El apartado gráfico se completa además con numerosos efectos de luces en tiempo real, como la iluminación de la linterna (con dos focos cuando van dos personajes juntos) o de los disparos, que se reflejan en cada polígono que compone los escenarios.
Sonido:
La música es muy buena, el juego se inicia con Sum41, aunque lo más destacable son las melodías de coros vocales que ambientan de maravilla los momentos de mayor tensión, . En los combates es cuando dicha melodía va increscendo y alcanza su clímax, convirtiendo en una "histérica" al más "machote".
Los efectos de sonido son igualmente espectaculares, si nos quedamos quietos en una sala durante un rato, escucharemos toda clase de ruidos estremecedores, y dependiendo de dónde nos encontremos, oiremos crujidos y pisadas misteriosas o bien gritos de terror.

Los disparos y golpes con armas contundentes están muy bien reflejados, así como los chirridos de las puertas al abrirse y demás parafernalia acústica.
Para mayor regocijo, las voces están perfectamente dobladas al castellano, cosa que desgraciadamente no suele ocurrir en los survival horror, así que por una vez no tendremos que escuchar la tan manida frase de "What the hell is going on here?" (¿Qué demonios está pasando aquí?)
Jugabilidad:
El sistema de control es sencillo e intuitivo, aunque cuesta un poco acostumbrarse si estamos habituados a otros juegos de este género, ya que en este título debemos aprender a combinar objetos en tiempo real (como pegar con esparadrapo la linterna a una pistola) y a manejar simultaneamente el arma y la linterna.

No se puede decir que sea precisamente fácil, de hecho, tiene la dificultad justa y necesaria para este tipo de juegos (género en el que abundan los títulos facilones de corta vida).
El sistema de personajes y la posibilidad de alternarlos en cualquier momento, así como la posibilidad de jugar acompañado de otro jugador, dotan a este juego de una diversión y variedad, fuera de toda duda.
Conclusión:

Llegó sin hacer mucho ruido y sin embargo, nos encontramos con una de las grandes sorpresas del año, sobre todo para los amantes del survival horror, género en el que parecía que ya estaba todo el pescado vendido. Nos trae excelentes gráficos, un sonido buenísimo, originalidad y una larga lista de etcéteras, ¿qué más queremos?