Me llamo William Mc Call. Soy un joven reverendo que promulga la palabra de Dios por los lugares más desolados del Oeste americano. Mi inconfundible indumentaria me ha salvado la vida en más de una ocasión, pues mis encuentros, con personas que han perdido el sentido de la vida, son habituales.
Soy el pequeño de tres hermanos pertenecientes a una familia acomodada que ha sabido labrarse un futuro en Georgia, una zona sureña de los EEUU. Mientras yo me dedicaba a servir a la Iglesia mis hermanos trabajaban en nuestras tierras, haciéndose cargo de las plantaciones y el ganado. Pero
el 12 de Abril de 1861 todo cambió en nuestro país. Los once estados del sur se unieron formando la Confederación y se enfrentaron a los del norte, partidarios de abortar la esclavitud.
La Guerra de Secesión duró cuatro sangrientos años y dejó enormes cicatrices que tardaron décadas en cerrarse.
Mis hermanos fueron llamados a filas y lucharon por defender nuestras tierras durante muchos meses, pero todo cambió al poco tiempo y no quisieron formar parte de la orgía de sangre en la que estaban inmersos.
Su forma de ver la vida se transformó por completo tras aquella desagradable experiencia y decidieron volver a casa buscando algo de paz, pero el panorama que se encontraron al llegar terminó de desquiciarles y
optaron por tomarse la justicia por su mano.
Ray es el mayor de los tres y por ello recibió todas las atenciones paternas, mis padres querían que fuera nuestro ejemplo. Por su carácter y su físico es el más rudo de los tres y es
un especialista en hacer uso de dos armas a la vez o bien un arma en una mano y dinamita en la otra.
Por el contrario
Thomas es un lobo solitario, se crió a la sombra de Ray y eso le hizo estar siempre en segundo plano. Sus cualidades pasan por
una mayor agilidad haciendo uso de su menudo cuerpo. La
destreza con el lazo, el arco y los cuchillos le proporcionará un toque mucho más sigiloso a la hora hacer frente a los problemas.
Mi papel será el de tratar de persuadirles en todo momento y guiarles por el camino que el Señor tiene marcado, pero por desgracia el odio y la avaricia truncarán todos mis planes y nuestra aventura desembocará en una serie de situaciones que marcarán el resto de nuestras vidas: malas compañías, viejos enemigos, mujeres de esas que fuman, alcohol y una montaña de oro marcarán nuestros destinos.
Y como decía Javier Andreu: