Muchos usuarios de Xbox confiesan, con cierto orgullo, que han llegado a esta consola a través de Sega y su defenestrada Dreamcast, orgullo alimentado por ser los primeros que llegaron a esta generación de los 128 bits y por ser actualmente poseedores de la consola mas potente, lo que ha hecho que, al menos a sus propios ojos, conformaran una minoría selecta, un grupo que miraba por encima a los usuarios de otras consolas, especialmente a la que ellos entendían como enemiga natural y a la que tildaban de “masificada”, adjetivo que a las castas selectas siempre les ha gustado esgrimir.

Esta emigración de Dreamcast a Xbox obedeció, según mi humilde entender, a dos cuestiones: en primer lugar, a una cierta inquina hacia sony, a la que como hemos dicho -de manera velada- veían como enemigo natural y en parte responsable de la debacle de su consola; y en segundo, a la posibilidad de gozar con nuevas entregas de los juegos de Sega, muchos de los cuales se convirtieron en exclusivos de la Xbox. La relacion de Sega y Microsoft llegó, en una primera etapa, a tales niveles que muchos hablaron de la posibilidad de fusión entre las compañias nipona y americana. Finalmente, como todos sabemos, sería con Sammy con quien se haría realidad esta fusión.
Cuando Microsoft entra en el mundo de los videojuegos con su maquina, Sega se encuentra en una tierra de nadie, con su consola ya fracasada comercialmente y exclusivamente dedicada a la programación. Y Microsoft, en un gesto bastante hábil, se acerca a Sega y a antiguas compañias que habian programado para Sega, como Bizarre, y consigue llevar a su patio titulos como Project Gotham Racing (en Dreamcast, Metrópolis Street Racing), Jet Set Radio Future, Sega Gt, Crazy taxi o Panzer Dragon Orta, y posteriormente otros como Otogi 1 y 2, y este Outrun 2 que ahora nos ocupa.

De sobra es conocido por todos que Outrun 2 es, por una parte, una adaptación del titulo homónimo que salió hace un año en recreativas, y por otra parte el remake de un titulo legendario, probablemente el mejor arcade de velocidad que han dado los salones recreativos. Cuando se hizo pública la intención de convertir la recreativa a consolas domesticas, los usuarios de Xbox se frotaron las manos porque veían lógico que, al estar basada la placa Chihiro en arquitectura Xbox, fuera su consola la elegida para la conversión, al margen de que se sospechaba que para las otras consolas una conversión medianamente digna podría quedarles algo grande. Después de unos meses de incertidumbre, en los que incluso se deslizó el rumor de que el juego sería exclusivo de PlayStation 2 (y los foros de medio mundo se llenaron de usuarios de esta última que veían llegar a su catalogo este juego tan amado y deseado por cualquier videoadicto), finalmente se hizo oficial la exclusividad para la maquina de Microsoft, por lo que Outrun 2 finalmente saldría en las mejores condiciones técnicas posibles, es decir, aprovechando la arquitectura original y en la consola en la que mejor puede lucir un juego cuyo sola mención evoca tardes enteras de monedas y monedas gastadas al son de las míticas melodías del juego de Yu Suzuki.
Y entremos, por fin, a analizar esta obra.
En primer lugar, hay que señalar que una conversión debe medirse apelando a la comparación con el original, y haciéndolo en el caso que nos ocupa, podemos decir que el juego luce a las mil maravillas, que es como tener una maquina recreativa en casa, con todo el encanto de las recreativas, con su musiquilla, sus colores pasteles luminosos y su impagable velocidad. Pero vayamos por partes.

Graficos:
Sin llegar a la calidad del original, lo cierto es que Outrun 2 es una demostración gráfica de que en muchas ocasiones aporta más a la calidad visual de un juego su concepción artística que sus polígonos, y con esto no quiero decir que el juego carezca de ellos, dado que los coches estan perfectamente modelados, los escenarios gozan de detalles muy buenos, el framerate se mantiene constante en los 60 fps a una velocidad de vértigo, sino que cada pantalla, cada escenario, cada elección de los tonos de color, está llamado a trasladarte al pasado, a mediados de los años 80, al salón recreativo aquel que hace tantos años cerraron y donde te dejabas la paga del domingo.
Sonido:
Si los graficos ayudan a transportarte al pasado, otro tanto podemos decir de las melodías que conforman este titulo, dado que se trata de nuevas versiones de los Splash Wave, Magical Sound Shower y otras, entre ellas mi preferida “Passing Breeze”, que no han perdido con el paso de los años la frescura, y que conforman, junto a nuevas remezclas añadidas para la ocasión y a otros efectos de sonido, tales como pitidos, frenazos o el aviso de que se agota tu tiempo antes de cruzar el checkpoint, un todo que destila nostalgia por los cuatro costados. Las voces son pocas, pero estan perfectamente localizadas al castellano, asi como todos los textos de pantalla. Y el sonido de los “cabalinos rampantes” de primera.

Jugabilidad:
En este título es algo que se da por sentado incluso antes de introducir el dvd en la lectora. Pero una vez que uno lo hace se percata de que el juego alberga en su interior todo lo que esperábamos y mucho más. Con un criterio bastante acertado, los responsables de Sega pensaron que una conversión “a pelo” sería muy pobre, y sobre todo corta, y huyeron de la posibilidad de que el juego sólo fuera alquilado por los usuarios en lugar de comprado, por lo que decidieron dar más profundidad y duración al mismo. Para ello introdujeron nuevos modos de los que carecia la recreativa, y al lado del historico Outrun, basado en un camino que comienza en el famosísimo Palm Beach, y en su linea de salida -gordito con banderola a cuadros incluida- que se va bifurcando cinco veces consecutivas para formar un total de cinco rutas distintas y quince tramos totales, se hayan otros modos que le dan muchísima vida al juego y una longitud impensable a priori.

Entre estos modos de juego destaca, especialmente el Outrun misiones, 101 en total, que nos llevará semanas enteras acabar, y que son muy variadas: derrapar, adelantar con tráfico denso, hacer fotos, pasar entre coches unidos por un láser, tirar unos determinados conos evitando otros, conducir por zonas azules o rojas, contrarreloj, evitar ser el último en cada checkpoint o calcular el resultado de determinadas operaciones matemáticas mientras conduces.
Los otros modos tienen que ver con el multijugador. Online por xbox live, con hasta 8 jugadores, incluyendo rankings, clasificaciones, coches fantasmas para colgar en la red y futuras descargas, algunas de las cuales ya se han rumoreado por diversos foros. Por system link, igualmente con 8 jugadores. Y, por último, el multijugador offline, en este apartado se ha huido, a mi entender con buen criterio, de la pantalla partida, y se ha implementado un modo de uno contra uno por turnos, basado en competir en distintas modalidades y recibir uno o dos puntos para el perdedor y ganador respectivamente e ir sumando esos puntos para ver quién es finalmente el vencedor del reto. Eso, que a priori, puede parecer poca cosa, asegura tardes enteras de piques entre amigos a ver quien conduce mejor.

En el apartado de vehículos el juego se circunscribe a 12 ferraris, cada uno mas potente y hermoso que el anterior, de los cuales al principio contamos con cuatro, siendo desbloqueables los otros ocho a lo largo del juego. Igualmente desbloqueables son nuevos circuitos, dos de ellos homenajeando a otros juegos de Sega, y los consabidos circuitos espejo.Sobre el control de los ferraris hay poco que decir, que el pad de la Xbox responde perfectamente y que el control es preciso, ajustado y las sensaciones que transmite es pura velocidad. Para esta ocasión se ha añadido la posibilidad del derrape, que se controla muy fácilmente, la de un control manual basado en el stick analógico, y tres cámaras, una subjetiva a ras de suelo, otra desde el salpicadero del coche y la exterior, siendo esta última la más aconsejable, dado que es la más fiel a la recreativa y que, además, puedes cómo tu chica te azuza, como mueve la mano para despedir a algún adelantado o como te golpea y te abronca cada vez que cometes un fallo.
Concluyendo este análisis, diría que dentro del disco de Outrun 2 hay mucho más de lo que uno espera encontrar en una simple conversión de una recreativa (incluida la vieja versión del 86), todo con un aspecto sencillo, y con unos menús muy manejables que destilan ese sabor o toque Sega tan peculiar y adorable.
Lo mejor:
-El control arcade perfecto que congenia a las mil maravillas con la vertiginosa velocidad del juego.
-El sabor de antaño.
-El multijugador, online y offline, que asegura tardes enteras con los amigos y “piques” continuos.
-Los nuevos modos, que alargan la vida del juego y le dan mucha profundidad.
-La posibilidad de jugar el Outrun del 86.
Lo peor:
-La polémica falta en xbox de un volante digno de tal nombre.